domingo, 11 de marzo de 2012

El Fantasma de Bolívar

Desde Costa Rica El historiador Martínez Esquibel nos habla del Fantasma de Bolívar en el siguiente enlace
http://www.rehmlac.com/recursos/vols/v3/n1/rehmlac.vol3.n1-543rich.pdf

viernes, 23 de diciembre de 2011

Cisma Masónico de 1956 Eloy Reverón

Uno de los capítulos más polémicos de la historia de la masonería de Venezuela lo constituye este evento. Debo advertir que hoy ha perdido relevancia porque el grupo de masones que se fue no afectó para nada el curso de la historia de la Gran Logia original cuya sede se encuentra, desde 1876 hasta el sol de hoy, entre las esquinas de Jesuitas a Maturín, dos manzanas al norte de la catedral de Caracas. Quienes hicieron falta, regresaron. Quienes se separaron siguieron la tradición cismática que iniciaron. Dejaron sembrada la semilla de la discordia sin aclarar cómo, ni porqué sucede esto a una institución que se precia de iniciática y de fraternal.
El tiempo ha dado la razón a quienes conservaron la calma y permanecieron en sus puestos. La historia de la masonería venezolana que primero formó liga aparte en la esquina de Velázquez y luego para un edificio que construyeron entre las esquinas de Cárcel a Monzón, han hecho lo mismo que hicieron en 1956, dividirse.
Este es el primero de los artículos donde comienzo a revelar una serie de pistas para aquellos estudiosos que les interese saber cuál es el enigma expresado en la fraternidad de Caín y Abel.
Para quienes interese este asunto como un asunto histórico que nos pueda desenvolver el misterio tras el cual se ubica, discretamente la Orden de la Escuadra y el Compás, le voy a sugerir que comiencen revisando una publicación masónica firmada por José Policarpo Reyes Zumeta, cuyo título es Criba y reseño en la siguiente dirección :http://bibliorum.blogspot.com/

martes, 8 de marzo de 2011

¿Qués es la Masonería? por Eloy Reverón

Es una sociedad de constructores de obras sacras que ante las divisiones de la Iglesia y la decadencia del arte de construir se transformó en una sociedad de pensamiento.
La característica esencial de su funcionamiento fue el secreto masónico. Una manera peculiar de reconocer la asistencia a la obra de construcción, la cual consistía en decirle al oido, una letra cada día, al concluir la semana había completado la palabra de pase con la cual era reconocido su grado de instrucción y el número de jornadas laboradas al momento de repetirla, letra por letra al pagador de salarios quien registraba cada nombre en el libro de contabilidad, a la hora de cobrar el sueldo.
Al convertirse en sociedad de pensamiento se convirtió en una sociedad más discreta que secreta. Ese secreto fue transferido a un plano de discreción. La Orden ofreció un espacio social donde encontrarse fraternalmente los artesanos en ascenso con la nobleza decadente.
Ese tránsito hacia una institución moderna está vinculado al dominio británico de los mares. Establecieron centros fraternales en los diferentes puertos del mundo. Así logró expandirse por el mundo propagando principios morales develados en símbolos tomados de los instrumentos de la construcción.
La libertad de pensamiento y la tolerancia religiosa encontraron eco dentro de sus logias en estos momentos de crisis y de tránsito entre los tiempos de los reyes hacia el nacimiento de las repúblicas.
El trazado de sus objetivos la ha orientado hacia la búsqueda de la verdad en todos sus campos, y en el perfeccionamiento moral y material de la humanidad, mediante la práctica de la tolerancia y la organización de la sociedad masónica en logias dedicadas al socorro mutuo promotoras de la solidaridad. No es un hecho fortuito que cinco lustros después de publicados los Ensayos sobre la Sociedad Civil y la Tolerancia, se haya organizado en Inglaterra una institución con características de Sociedad Civil que propague la tolerancia religiosa entre sus principios.

martes, 22 de junio de 2010

Bienvenido Visitante Número


miércoles, 9 de junio de 2010

Bolívar bicentenario, tu patria en seis pedazos por Eloy Reverón


(Composición Fotográfica José Confalohiere)

Si observamos el presente con el prisma del pretérito, podremos identificar los elementos de continuidad entre el pasado y el presente, y por consiguiente, la vigencia de su pensamiento. Bolívar puso en práctica un ideal de solidaridad y desprendimiento personal que generó una filosofía como liberación y todo el fundamento posterior vinculado a la teoría, teología y filosofía de la liberación en Nuestra América.

El contexto donde surge la revisión del pensamiento bolivariano es el de una América Latina hundida en una profunda crisis generada por la deuda externa contraída a espaldas de los pueblos. Una cadena de desnacionalizaciones (privatizaciones) que han despojado a los Estados de gran parte de su soberanía al ponerlos al servicio de los intereses de los inversionistas que sólo necesitan mano de obra y recursos naturales baratos para llevarse luego sus ganancias a otros lugares donde le rindan más beneficios, después que han triplicado varias veces sus inversiones.

Es vigente entonces la situación de endeudamiento en que quedaron las naciones que resultaron del desmoronamiento del imperio español en América con la inmensa inversión que hicieron para pagar la deuda que generaron los gastos de las campañas militares. El caso de Venezuela fue uno de los más patéticos. Apenas reconoció España la Independencia y la existencia de Venezuela como estado independiente, saltaron los buitres británicos a esta ribera del Esequibo vibrador, para con el oro explotado en nuestro territorio, financiar y refinanciar la deuda generada por todas nuestras guerras civiles del siglo XIX.

Esto es más que una segunda arremetida contra nuestra independencia y soberanía. Es una conquista económica, y mental. Eso sucedió y continúa sucediendo. Seguimos llamando ideología a la conciencia revolucionaria, aceptando la terminología impuesta por el dominador. La Oligarquía conservadora impuso una historia de los héroes, donde la lucha de los pueblos contra la injusticia y la desigualdad queda en segundo plano. Hoy llama más la atención un libro sobre la muerte de Bolívar que de su vida y obra, menos aún importa la repercusión que tuvo la consecuencia de su teoría y práctica revolucionaria.

Una historia revolucionaria no debe aceptar el concepto de vana gloria que se llena la boca diciendo que Bolívar libertó cinco naciones, cuando en realidad su lucha fue por liberar y sobre todo, mantener libre a la única patria por la cual luchó, Nuestra América. Es a esa mezquina oligarquía y a sus plumas mercenarias que se ocupan más de su muerte que su vida: la misma mezquindad de aquellos politiqueros que vendieron su patria para convertirla en seis republiquitas endeudadas y condenadas a nuevas formas de dominación. Pero sobre todo condenada al coloniaje mental que reposa impunemente en el discurso del amo por todas partes.
erivem@gmail.com

martes, 24 de noviembre de 2009

Eloy Reverón y El Fantasma de Bolívar


Desde mediados de la década de los setenta, Eloy Reverón, autor del Fantasma de Bolívar en la Masonería Venezolana, se había dedicado a la investigación de los asuntos masónicos, pero fue después de su ingreso a la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela, cuando su estudio se sistematizó. A finales de los ochenta había revisado 49 cajas de documentos originales pertenecientes al archivo de una logia masónica para elaborar una tesis sobre la Institución en el siglo XIX. Comenta que todo aquel que se enteraba le hacía algún comentario de la vida masónica del Prócer venezolano. Esa insistencia de la gente lo hizo recopilar, de manera simultánea, datos relativos a esa vida secreta del Libertador, que terminaron en un artículo para la revista arbitrada del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Simón Bolívar.

Más información: http://mitosmasonicos.blogspot.com/2008/04/mito-y-realidad-en-la-historiografa.html

domingo, 26 de abril de 2009

¿Escuela para el tercer milenio? por Eloy Reverón


Los modelos educativos implantados en Venezuela se han inspirado en la experiencia de países con ideosincrasia disímil a la nuestra. Lo relevante es que todos, tanto en Venezuela como en el exterior, han fracasado a la hora de enseñar habilidades esenciales como fomentar la autoestima, el desarrollo de la libertad, de la esperanza, la conciencia y la creatividad.
Nuestra educación ha dividido el conocimiento en asignaturas, desligándolas unas de otras, fraccionando, como consecuencia, a la mente y al espíritu. Su carácter autoritario e impaciente por los resultados anula el placer por descubrir y resolver misterios ante los temores generados por la atención al reloj. La escuela reprime cualquier expresión de enojo, frustración y pena, que al final son el combustible que nos mueve a querer transformar el mundo cuando somos jóvenes, y a querer transformar a los jóvenes cuando envejecemos.
La escuela confina la infancia, sociabilidad y sentidos a un territorio limitado a cuatro paredes y un pizarrón. De espaldas al mundo real, como en la caverna del mito de Platón; es como estudiar la teoría musical con tapones en los oídos, o memorizar el pentagrama sin haber escuchado jamás una nota. Una situación que nos habitúa a hacer lo que no nos agrada y cuando no nos provoca. Hemos carecido de la posibilidad de captar el conocimiento mediante las vivencias de manera intuitiva, para luego, o de manera simultánea, armonizarlas con la reflexión teórica.
¿Para qué sirve una escuela que habitúa a memorizar información sin enseñar a pensar y a reflexionar e insiste en separar la disciplina de la intuición para someter el espíritu a las reglas? La escuela fue diseñada para entrenarnos a enfrentar a un mundo incapaz de imaginar las potencialidades del cerebro humano, menos soñar con los recursos audiovisuales cada vez más sofisticados presentes en cualquier parte, pero que a duras penas llegan a la escuela.
Las nociones elementales adquiridas en la escuela tradicional, a excepción de la gramática, matemática y geometría, se nos presentan como un conjunto informativo correspondiente a un mundo estático propio de una época cuando el saber era considerado estable y cierto; para colmo, los textos y las enseñanzas llevan un atraso considerable con respecto a lo que ya se maneja en cualquier área de conocimiento. Salvo raras excepciones la educación se interesa por los avances, la investigación de vanguardia o las opiniones minoritarias. Después de todo la escuela fue diseñada para ofrecernos una modesta instrucción, más no para crear genios, o para desarrollar nuestras potencialidades.
Los últimos adelantos acerca del conocimiento del cerebro humano, su funcionamiento y desarrollo de sus potencialidades, tendrán que generar cambios sustanciales en nuestra manera de aprender y de enseñar. Los especialistas están en la necesidad de cambiar los paradigmas, porque al fin están reconociendo que los actuales están mellados.
El mundo de hoy nos exige desarrollar habilidades para identificar y resolver problemas; manipular y analizar símbolos; y para crear y manejar información. En virtud de estas necesidades la labor del maestro comienza al rodear al pupilo de un ambiente fraternal y armonioso para afrontar las tareas más difíciles, estimulándolo y orientándolo hacia la libertad, la unidad, la interdependencia y la responsabilidad compartida.
El reto para los educadores consiste en diseñar un sistema que motive al educando a mantenerse despierto y autónomo, dispuesto a explorar y cuestionar todos los laberintos de la experiencia consciente e inconsciente, a investigar el sentido de todo, a la comprobación de los límites de lo aparente, y a comprobar las profundidades de su propio ser y que fomente la autotrascendencia.
¿Cómo podemos despojarnos de los prejuicios y convicciones automáticas grabadas en un yo dormido? Es preciso reeducarnos de manera más rigurosa, tanto en lo humano como en lo intelectual: una autoeducación que nos exponga al misterio que mora en nuestro yo interno, que genere un potencial capaz de resolver graves problemas con sólido arraigo científico, que contemple el conocimiento de lo específico dentro del sistema total de la mente y el cuerpo.
El problema está en poder concebir una formación más interesada en la naturaleza del aprendizaje que por los métodos de instrucción, comprender que se trata de rescatar el saber como fin y como un valor esencial, y no como un medio para pasar los exámenes u ocultar la ignorancia para obtener un lugar en la sociedad.
Debemos internalizar que el compromiso con el aprendizaje nose puede limitar a las aulas, porque aprender es un proceso que nos acompaña durante toda nuestra existencia, como respirar. Su oxígeno se capta de los maestros y nos acompaña el resto de nuestras vidas; las lecturas, tareas y los programas educativos de TV deben ser vistos como entrenamiento para vivir; el cálculo matemático debe ser asimilado como gimnasia mental para solucionar problemas; el manejo de la gramática como la clave para poder expresarnos con el lenguaje escrito y desarrollar la comprensión de la lectura para crear y manejar información, además de facilitarnos la comprensión de otros idiomas; el desarrollo de habilidades musicales e histriónicas, y la apreciación del teatro, el cine y todas las manifestaciones artísticas cultivan un ser humano sensible a la sanidad mental. Lo relevante está en darnos cuenta de que la escuela debería ofrecer los elementos de un proceso que nos enseñe cómo aprender.
Ha llegado la hora de comenzar a prestar atención a los aspectos más convenientes, a abrir el entendimiento más que a grabar información, a comprender la diferencia de la información en distintos contextos, y saber que lo que hoy se conoce como cierto, mañana puede cambiar, pero la sabiduría real es la única que nos proporciona la libertad.

Eloy Reverón, en: El Universal. Caracas, domingo 04 de enero, 1998