martes, 24 de noviembre de 2009

Eloy Reverón y El Fantasma de Bolívar


Desde mediados de la década de los setenta, Eloy Reverón, autor del Fantasma de Bolívar en la Masonería Venezolana, se había dedicado a la investigación de los asuntos masónicos, pero fue después de su ingreso a la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela, cuando su estudio se sistematizó. A finales de los ochenta había revisado 49 cajas de documentos originales pertenecientes al archivo de una logia masónica para elaborar una tesis sobre la Institución en el siglo XIX. Comenta que todo aquel que se enteraba le hacía algún comentario de la vida masónica del Prócer venezolano. Esa insistencia de la gente lo hizo recopilar, de manera simultánea, datos relativos a esa vida secreta del Libertador, que terminaron en un artículo para la revista arbitrada del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Simón Bolívar.

Más información: http://mitosmasonicos.blogspot.com/2008/04/mito-y-realidad-en-la-historiografa.html

domingo, 26 de abril de 2009

¿Escuela para el tercer milenio? por Eloy Reverón


Los modelos educativos implantados en Venezuela se han inspirado en la experiencia de países con ideosincrasia disímil a la nuestra. Lo relevante es que todos, tanto en Venezuela como en el exterior, han fracasado a la hora de enseñar habilidades esenciales como fomentar la autoestima, el desarrollo de la libertad, de la esperanza, la conciencia y la creatividad.
Nuestra educación ha dividido el conocimiento en asignaturas, desligándolas unas de otras, fraccionando, como consecuencia, a la mente y al espíritu. Su carácter autoritario e impaciente por los resultados anula el placer por descubrir y resolver misterios ante los temores generados por la atención al reloj. La escuela reprime cualquier expresión de enojo, frustración y pena, que al final son el combustible que nos mueve a querer transformar el mundo cuando somos jóvenes, y a querer transformar a los jóvenes cuando envejecemos.
La escuela confina la infancia, sociabilidad y sentidos a un territorio limitado a cuatro paredes y un pizarrón. De espaldas al mundo real, como en la caverna del mito de Platón; es como estudiar la teoría musical con tapones en los oídos, o memorizar el pentagrama sin haber escuchado jamás una nota. Una situación que nos habitúa a hacer lo que no nos agrada y cuando no nos provoca. Hemos carecido de la posibilidad de captar el conocimiento mediante las vivencias de manera intuitiva, para luego, o de manera simultánea, armonizarlas con la reflexión teórica.
¿Para qué sirve una escuela que habitúa a memorizar información sin enseñar a pensar y a reflexionar e insiste en separar la disciplina de la intuición para someter el espíritu a las reglas? La escuela fue diseñada para entrenarnos a enfrentar a un mundo incapaz de imaginar las potencialidades del cerebro humano, menos soñar con los recursos audiovisuales cada vez más sofisticados presentes en cualquier parte, pero que a duras penas llegan a la escuela.
Las nociones elementales adquiridas en la escuela tradicional, a excepción de la gramática, matemática y geometría, se nos presentan como un conjunto informativo correspondiente a un mundo estático propio de una época cuando el saber era considerado estable y cierto; para colmo, los textos y las enseñanzas llevan un atraso considerable con respecto a lo que ya se maneja en cualquier área de conocimiento. Salvo raras excepciones la educación se interesa por los avances, la investigación de vanguardia o las opiniones minoritarias. Después de todo la escuela fue diseñada para ofrecernos una modesta instrucción, más no para crear genios, o para desarrollar nuestras potencialidades.
Los últimos adelantos acerca del conocimiento del cerebro humano, su funcionamiento y desarrollo de sus potencialidades, tendrán que generar cambios sustanciales en nuestra manera de aprender y de enseñar. Los especialistas están en la necesidad de cambiar los paradigmas, porque al fin están reconociendo que los actuales están mellados.
El mundo de hoy nos exige desarrollar habilidades para identificar y resolver problemas; manipular y analizar símbolos; y para crear y manejar información. En virtud de estas necesidades la labor del maestro comienza al rodear al pupilo de un ambiente fraternal y armonioso para afrontar las tareas más difíciles, estimulándolo y orientándolo hacia la libertad, la unidad, la interdependencia y la responsabilidad compartida.
El reto para los educadores consiste en diseñar un sistema que motive al educando a mantenerse despierto y autónomo, dispuesto a explorar y cuestionar todos los laberintos de la experiencia consciente e inconsciente, a investigar el sentido de todo, a la comprobación de los límites de lo aparente, y a comprobar las profundidades de su propio ser y que fomente la autotrascendencia.
¿Cómo podemos despojarnos de los prejuicios y convicciones automáticas grabadas en un yo dormido? Es preciso reeducarnos de manera más rigurosa, tanto en lo humano como en lo intelectual: una autoeducación que nos exponga al misterio que mora en nuestro yo interno, que genere un potencial capaz de resolver graves problemas con sólido arraigo científico, que contemple el conocimiento de lo específico dentro del sistema total de la mente y el cuerpo.
El problema está en poder concebir una formación más interesada en la naturaleza del aprendizaje que por los métodos de instrucción, comprender que se trata de rescatar el saber como fin y como un valor esencial, y no como un medio para pasar los exámenes u ocultar la ignorancia para obtener un lugar en la sociedad.
Debemos internalizar que el compromiso con el aprendizaje nose puede limitar a las aulas, porque aprender es un proceso que nos acompaña durante toda nuestra existencia, como respirar. Su oxígeno se capta de los maestros y nos acompaña el resto de nuestras vidas; las lecturas, tareas y los programas educativos de TV deben ser vistos como entrenamiento para vivir; el cálculo matemático debe ser asimilado como gimnasia mental para solucionar problemas; el manejo de la gramática como la clave para poder expresarnos con el lenguaje escrito y desarrollar la comprensión de la lectura para crear y manejar información, además de facilitarnos la comprensión de otros idiomas; el desarrollo de habilidades musicales e histriónicas, y la apreciación del teatro, el cine y todas las manifestaciones artísticas cultivan un ser humano sensible a la sanidad mental. Lo relevante está en darnos cuenta de que la escuela debería ofrecer los elementos de un proceso que nos enseñe cómo aprender.
Ha llegado la hora de comenzar a prestar atención a los aspectos más convenientes, a abrir el entendimiento más que a grabar información, a comprender la diferencia de la información en distintos contextos, y saber que lo que hoy se conoce como cierto, mañana puede cambiar, pero la sabiduría real es la única que nos proporciona la libertad.

Eloy Reverón, en: El Universal. Caracas, domingo 04 de enero, 1998

viernes, 24 de octubre de 2008

Fantasías Masónicas de Ayer y de Hoy por Eloy Reverón

En un artículo enviado por: "Antonio LAS HERAS" para prensa_alasheras@yahoo.com.ar prensa_alasheras, que gentilmente nos enviara Luis Belisario para nuestra consideración. Encontramos una serie de contradicciones que sometemos a la crítica.
En el primer párrafo: “Según los historiadores Julio Mancini el Marqués de Villa Urrutia y Américo Carnicelli, el Libertador Bolívar, se inició en la masonería en 1803, en la Logia "Lautaro",…
Debo observar en primer lugar que la afirmación corresponde a Jules Mancini. El Marqués y Carnicelli apenas se hacen eco de su afirmación, pero no aplicaron el más mínimo sentido crítico a lo que leyeron de Mancini. No se preguntaron en primer lugar: ¿Qué clase de masonería era ésta que iniciaba candidatos antes de cumplir los 21 años. Tendremos que recordarle que Bolívar nació en julio de 1883.
En segundo lugar agrego que Mancini elaboró estas especulaciones partiendo de autores como Vicuña Marquena y Bartolomé Mitre, desacreditados por los estudios historiográficos, no solo por su carencia de sentido histórico y por sus afirmaciones sin sustento, sino porque en el propio discurso se contradicen al no utilizar técnicas elementales en la investigación histórica como la cronología al no percibir que todos esos personajes jamás estuvieron o coincidieron en tiempo alguno, en la ciudad de Cádiz, si quiera para reunirse. Tan solo con esa observación que le hizo Nicolás Navarro desde la Academia Nacional de la Historia de Venezuela en el año 1930.
Todas esas afirmaciones cayeron en el plano del olvido, para los investigadores serios, porque en el acta de iniciación al segundo grado, afirma que Bolívar se inició recientemente en aquella logia San Alejandro de Escocia de París, donde de pasa aparece la firma de una dama. Una masonería mixta que no guarda relación con la masonería que nosotros conocimos en el siglo XX.
Lo único que no entiendo del escrito es la frase que acuña al final: Repuesta a Mitos y Realidades, si se refiere a algún trabajo publicado por la universidad Simón Bolívar que lleva ese título, no debió leerlo porque este conjunto de afirmaciones no guardan relación con el trabajo publicado con ese título.

domingo, 11 de mayo de 2008

Culto al Bolívar Masón en el Olimpo de la Patria

Según señala el historiador Eloy Reverón en su Libro: El Fantasma de Bolívar en la Masonería Venezolana, Caracas, Ediciones del Instituto Venezolano de Estudios Masónicos IVEM, 2001. pp. 143 - 144.

La experiencia masónica de Bolívar en París, está confirmada por documentos fidedignos certificados por la paleógrafa Dolores de Sotillo de la A.N.H.[1], documentos citados en varios de nuestros trabajos, pero también confirmamos que la opinión del Libertador, a través de su correspondencia no es muy favorable con respecto a los masones grancolombianos, esta circunstancia fue también argumento del sacerdote e historiador Nicolás Navarro durante sus polémicas contra los masones, incapaces de encontrar evidencias de la vida masónica de Bolívar en Venezuela. Como bien lo afirmó Don Manuel Pérez Vila[2], la vida masónica del Libertador se limitó a su experiencia de París. Desde entonces no se ha podido probar lo contrario, aunque se ha afirmado que fundó la Logia Protectora de las Virtudes N 1 en Barcelona de Venezuela[3], pero sin soporte documental. En trabajo presentado en la Escuela de Historia de la U.C.V[4], mostré también cómo las afirmaciones de Buenaventura Briceño Belisario[5] relativas a que Bolívar había sido iniciado en Cádiz se caían por el peso de los Landmarks. Como ya hemos señalado, Bolívar no había cumplido la edad mínima para entrar a la Masonería regular cuando visitó España. Las contradicciones presentes en el texto de su discurso, y el mismo documento que certificó su grado de compañero en París[6] colocaron las premisas a favor de la idea de que los masones habían especulado demasiado acerca del Bolívar masón. erivem@gmail.com


[1] Academia Nacional de la Historia, Biblioteca y Archivo, Caracas, 26 de junio de 1956.
[2] PÉREZ VILA, Manuel, " La Experiencia masónica de Bolívar en París" en: Visión Diversa de Bolívar, (Ciclo de Charlas en homenaje al Libertador con motivo del año bicentenario de su natalicio) Caracas, Pequiven, 11 de mayo de 1983, pp. 331-341. y en: PÉREZ VILA, Manuel," La Experiencia masónica de Bolívar en París", en: Aportes a la Historia documental y crítica( Estudios, monografías y ensayos N 73), Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1986, pp. 127‑144.
[3] Ramón Martínez Zaldúa, Historia de la Masonería en Hispano-América, citado por STORMS, Francisco, Logia Bolívar y Morillo, Valera, Imp. Castillo, 1984. p 122.

[4] REVERÓN, Eloy, Masonería en Venezuela, (Siglo XIX),Caracas, Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación. Escuela de Historia, 1992, 144 p.
[5] Briceño Belisario Buenaventura, "Bolívar" en Humanos Inmortales, La Habana, Ed. Lex, 1951.
[6] DÍAZ SÁNCHEZ, Ramón, "Sí, Bolívar fue masón" en: Elite, Caracas, 28 de julio de 1956, N 1609 pp.38-40. Recopilación Documental N 1, Caracas, IVEM, fls. 114-116.